domingo, 14 de junio de 2015

Hoy sí que podemos decir que llegamos a la recta final del curso y de la etapa. A modo de recordatorio, los días que nos esperan tienen el miércoles como día destacado: a las 9:10 , en la capilla, tendremos una pequeña celebración de final de curso. Después de ese acto se marcharán los niños y niñas y nos quedaremos los tutores de tercero (Cecilia y Antonio) con aquellas familias que deseen celebrar una sencilla eucaristía, para agradecer estos tres años en los que nuestros alumnos tanto han crecido y aprendido.

Y en la tarde del miércoles, a las 18.30, el acto de graduación, que esperamos se desarrolle con serenidad y alegría.

Esta días pasados han sido muy duros para nosotros; la muerte de nuestra compañera Yolanda Díaz ha sido un mazazo para toda la comunidad educativa y especialmente para quienes trabajábamos de una forma más estrecha con ella. Nuestra compañera era una persona discreta, tranquila, atenta siempre a sus niños a los que cuidaba y enseñaba con dedicación y ternura. Para los compañeros sólo tenía palabras de amabilidad y respeto; siempre atenta a las necesidades de los demás y siempre dispuesta a echar una mano a quien lo necesitase. Su marcha nos deja un vacío irreemplazable. Para nosotros ya nada será igual. Lo más hermoso de nuestra profesión es que nuestra semilla queda en los niños y niñas que pasaron por nuestra manos. Su semilla está en todos esos niños que el otro día lloraban sin consuelo y que podrán decir cuando sean adultos y la recuerden: "tú me enseñaste a volar". Me hubiera gustado hoy poder contar otras cosas y que esto no fuera más que un mal sueño, pero no lo es. Disculpen la tristeza.

LA MUERTE NO ES EL  FINAL
 
La muerte no es nada, sólo he pasado al otro lado.
Soy yo, sois vosotros; lo que éramos  el uno para el otro,  aún lo somos.
 
Llamadme como siempre, habladme como siempre lo habéis hecho.
No uséis un tono diferente, ni solemne, ni triste.
Seguid riendo de lo que nos reíamos juntos, rezad, sonreíd,
pensad en mí y rezad conmigo.
Seguid diciendo mi nombre en casa, como siempre lo habéis hecho,
sin solemnidad, sin recelo.
 
La vida significa lo que siempre ha significado; la vida continúa, el hilo no se ha roto.
Dejaré de estar presente en vuestros pensamientos, porque no me veáis?
No estoy lejos, estoy justo al otro lado del camino.
Lo ves, todo va bien; volveréis a encontrar mi corazón y mi ternura
 
Secad vuestras lágrimas, y si me queréis no lloréis.
Por cada uno de nosotros, por los que son y los que fueron, hay una estrella en el cielo.
Ellas las estrellas cuentan todas las historias del mundo, y yo seré para ti, para vosotros
la que mas brille de todas.

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